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Antonio Montalvo de Lamo, experto en deporte municipal y paralímpico

11/02/2020

40 años de deporte municipal (3º)

40 años de deporte municipal (3º) Reflexionaba en el número anterior sobre la década de los años ochenta, y lo que supuso para el deporte municipal en el devenir de los siguientes años, y especificaba que fue una etapa intensa y expansiva en los ayuntamientos por todo lo relacionado con la construcción de nuevas infraestructuras, una de las rémoras de los primeros años.

Esto hizo que se facilitara en los posteriores la programación de actividades físico deportivas de diferente índole: Iniciación en la enseñanza de las distintas modalidades deportivas, competición para todas las edades, diferentes deportes, ocio y recreación, etc.

La promulgación de la Ley del Deporte 10/90, última a nivel estatal, fue la piedra angular que cimentó la posterior consolidación de áreas y estructuras  con escaso bagaje y experiencia y ayudó a evolucionar y a darle al deporte el impulso que necesitaba. Entre las muchas materias ordenadas por la Ley, destacaría la práctica deportiva y su estructuración en sus distintos ámbitos competenciales (local, autonómico y estatal) y lo hizo reconociendo y favoreciendo las actividades deportivas organizadas a través de asociaciones, clubes deportivos, federaciones y otros entes de promoción.

Otro de los aspectos que era necesario abordar y así se realizó fue el de determinar y delimitar la práctica deportiva del deporte espectáculo, reconociendo a este último como una actividad progresivamente mercantilizada y, por tanto, estableciendo un nuevo modelo de responsabilidad jurídica y económica a los clubes que desarrollan actividades de carácter profesional. Esta diferenciación se hizo mediante la definición de estas estructuras organizativas. Se distinguieron tres modelos: Clubes deportivos elementales, Clubes deportivos básicos y Sociedades Anónimas deportivas.

En un país como el nuestro, que en aquellos tiempos tenía escaso tejido  asociativo, fue vital que, gracias al apoyo de esta ley, se estableciera su ordenamiento y, en posteriores fases, su potenciación y fortalecimiento que necesitaba y así poder crecer y que el movimiento asociativo fuera un sostén fundamental en la gestión del deporte municipal. 

Datos de la época reflejaban que en España el 25% de la población se asociaban en cualquier asociación deportiva, cultural, gastronómica, etc., lo cual contrastaba con datos de los países de nuestro entorno que se llegaba a un 70%, la diferencia era significativa.

El crecimiento y fortalecimiento de este tejido deportivo fue en paralelo a la programación que del deporte municipal se hacía y, en este sentido, no solo fueron los clubes los que fueron una parte importante del sistema deportivo local, sino también las federaciones deportivas, asociaciones que agrupaban a los distintos estamentos de un solo deporte, clubes, deportistas… La Ley las reconoció por primera vez con naturaleza jurídica privada al tiempo que les atribuyó funciones públicas de carácter administrativo, con declaración directa y genérica de utilidad pública.

La Ley del Deporte contempló asimismo otros aspectos que fueron decisivos, como la definición de las competiciones deportivas, la regulación de las enseñanzas, la modificación de la Ley del IVA para favorecer al deporte base, recogiendo el espíritu de la directiva europea y equiparando al régimen fiscal de los clubes aficionados a los de sus homónimos comunitarios.

Una de las acciones que a nivel estatal se impulsó a través del CSD,  en primera instancia, y posteriormente interconexionado con Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, fue el Plan de Extensión de la Educación Física, que tuvo una influencia crucial en el afianzamiento de la  red de equipamientos deportivos municipales.

El citado Plan estableció en un primer momento convenios de colaboración para dotar de infraestructuras deportivas a los municipios y que éstas tuvieran un uso polivalente. En horario lectivo se utilizaría para la impartición de clases de Educación Física y en horario extraescolar para actividades gestionadas por el municipio. Así se garantizaba que el escolar recibía la materia de Educación Física en espacio cubierto y a la vez se dotaba de pabellones multiusos a los barrios del municipio. El Plan regulaba profesionalmente la enseñanza de la Educación Física, algo absolutamente necesario en aquellos momentos.

En este periodo de los años 90, la Ley definió nuestro sistema deportivo y fue trascendental para que se consolidaran los servicios deportivos municipales, como los órganos de promoción deportiva más cercanos a la ciudadanía. Y cómo no, Barcelona 92, que fue nuestra puesta de largo en el deporte por lo que significó, por el legado que dejó en la ciudad y en toda España, así como por el estímulo promocional y de difusión que ejerció  en todos los ámbitos y en particular en el deporte municipal. 

Así se entraría  en el siglo XXI donde habría que reformular nuevos modelos de gestión y adaptarlos a los nuevos tiempos que hoy tenemos, algo similar a lo que le ha pasado a la actual Ley del Deporte, que se ha visto superada por el paso de los años y por la propia evolución que ha tenido la sociedad deportiva, reflexión que desarrollaré en el próximo número.

Antonio Montalvo de Lamo, experto en deporte municipal y paralímpico

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Deportistas Nº 88

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