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Dra. Jara Marcos, Ana María (Traumatólogo: 05/1801/05 - www.doctorajaramarcos.com)

01/09/2020

Cambios tras la pandemia

Cambios tras la pandemia En el momento impactante actual de pandemia mundial en el que nos encontramos por el Covid-19, las alternativas a las actividades diarias, para ir a trabajar, movernos o hacer deporte, han cambiado y, probablemente, tenderán a mantenerse. Al menos hasta que no se encuentre un control total de la enfermedad con una vacuna, lo que no será próximo.

Para evitar tanto la extensión como la propia infección, y gracias a la tecnología, se impone el teletrabajo en casa, para muchas tareas que lo hacen posible, lo que produce un cambio importante de hábitos, de actividad indudable. No salimos a trabajar, no hay que desplazarse y, por consiguiente, reducimos el ejercicio y el gasto calórico diario. 

Este cambio  brusco de puesto de trabajo probablemente no se ajustará a los puestos de trabajo ergonómicos, por lo que a lo largo de la jornada nos encontraremos más incómodos, más molestos y  con dolores  (de espalda muy frecuentemente). El descanso, las largas horas en el sofá con películas, leyendo o con pasatiempos, en malas posturas, nos provocará dolor  y, por consiguiente, un aumento de consultas, recursos y gastos sanitarios en forma  de medicación, pruebas o tratamientos, lo que colapsará aún más nuestra Sanidad.

A lo largo de la historia se han repetido pandemias y guerras, que nos han demostrado siempre que la disminución  total o parcial de actividad física, lo que incluye el caminar diario, tiene repercusiones, en múltiples órganos, y, por tanto,  en nuestro cuerpo.

El desentrenamiento nos genera alteraciones metabólicas, con mayor dependencia muscular, de carbohidratos… alteraciones en el intercambio de oxígeno a nivel tisular, absorción de glucosa y resistencia a la insulina, así como la alteración de la lipasa con el consiguiente aumento de adipocitos, provocando graves desarreglos en la actividad muscular y aumentando la resistencia a la repercusión de dicho músculo.

A nivel general, el organismo genera una pérdida de función respiratoria y cardiovascular, por disminución de plasma y células sanguíneas variando el intercambio celular con oxígeno, lo que nos conduce a una caída rápida en el rendimiento personal.

La alteración del metabolismo graso provoca obesidad y multitud de adaptaciones desfavorables en el músculo esquelético y el sistema cardiovascular  y respiratorio, con consecuencias prácticamente a nivel general. También se ha encontrado disminución de plasma, así como de hematíes, con falta de ejercicio de dos días.

La falta de ejercicio regular, adaptado a cada  tramo de edad, es anormal y muy poco saludable. Y no solo a nivel físico, sino que también a nivel psicológico por la falta de producción de endorfinas, lo que nos produce un sentimiento de malestar  importante, con una sensación del estado de ánimo bajo.

A nivel óseo, al no tener el estímulo de simplemente caminar, que es el mejor formador óseo que podemos potenciar, ralentiza el mantenimiento del volumen óseo, en constante cambio de reabsorción/formación, pudiendo aumentar la osteoporosis y la probabilidad de fracturas, incluso sin caídas, con una mayor repercusión sobre miembros inferiores y columna vertebral.

Se trata de repercusiones importantes que pueden aumentar la probabilidad de sufrir lesiones a nivel muscular y articular, ralentizando la posterior recuperación y el estado de forma físico de la persona. Pero conlleva también consecuencias respiratorias y cardiovasculares, ya que tanto las capacidades coordinativas, la destreza motora, las capacidades tácticas, así como sociales, alterarán de forma negativa la condición física, disminuyendo la capacidad de  rendimiento, tanto en la vida diaria como en la deportiva.

En definitiva,  promovamos todos, con los medios a nuestro alcance, que los ciudadanos realicemos un ejercicio mínimo diario y en función de nuestras posibilidades. Porque está demostrado que cuanto más activos y móviles nos encontramos, con cualquier tipo de ejercicio controlado, mejor funciona nuestro organismo y, por ende, estaremos más saludables y con mayor calidad de vida.

Y no olvidemos que, además, evitaremos lesiones y enfermedades que ahorrarán gastos a nuestro sistema sanitario en consultas, tratamientos y medicamentos.

Movámonos y contribuyamos a promocionar la salud.

Dra. Jara Marcos, Ana María (Traumatólogo: 05/1801/05 - www.doctorajaramarcos.com)

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