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José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
07/07/2026 Deporte en la era digital
La transformación tecnológica avanza con enorme rapidez en todos los sectores de actividad y el ámbito deportivo no permanece ajeno a ello. Las instalaciones deportivas municipales incorporan cada vez con mayor naturalidad herramientas digitales destinadas a mejorar la eficiencia en la gestión, optimizar recursos y ofrecer mejores servicios a los ciudadanos.Aplicaciones móviles, programas informáticos de gestión, sistemas automatizados de acceso, comunicaciones inalámbricas, cámaras inteligentes, herramientas de marketing digital, plataformas de pago electrónico, sistemas de análisis biomecánico, recopilación masiva de datos, inteligencia artificial o dispositivos conectados forman ya parte del ecosistema habitual en muchas instalaciones deportivas municipales en España. Desde una perspectiva operativa, todo ello representa un avance indudable. La tecnología permite gestionar mejor, automatizar procesos, reducir costes y mejorar la experiencia de los usuarios. La innovación aporta eficacia y facilita nuevas formas de relación entre gestores deportivos y ciudadanos. Pero junto a las ventajas aparecen nuevas vulnerabilidades que exigen ampliar nuestra visión tradicional de la seguridad. Durante años, cuando analizábamos la seguridad en una instalación deportiva, centrábamos nuestra atención en riesgos físicos visibles: incendios, caídas, accidentes, aglomeraciones, fallos estructurales o emergencias sanitarias. Hoy, sin abandonar esas obligaciones, debemos incorporar nuevos escenarios derivados precisamente del creciente entorno tecnológico que sostiene gran parte del funcionamiento cotidiano de estas instalaciones. La seguridad comienza así a adquirir una dimensión distinta. Nada se rompe. Nada arde. Nada cae. Pero, por un lado, la instalación deja de funcionar y, por otro, la privacidad, los datos personales o incluso determinados derechos de los usuarios pueden verse afectados. Un fallo informático puede bloquear accesos, inutilizar reservas, interrumpir comunicaciones o dejar inoperativos determinados sistemas de control. Una alteración intencionada puede comprometer información sensible o paralizar completamente la actividad. La instalación permanece físicamente intacta, pero deja de prestar adecuadamente el servicio para el que fue diseñada. Toda actividad deportiva, además, puede atravesar situaciones operativas diferentes. Existe una situación de normalidad cuando todos los sistemas funcionan conforme a lo previsto. Puede aparecer una contingencia cuando algún elemento falla, pero la actividad continúa mediante procedimientos alternativos. Puede declararse una emergencia cuando la alteración impide mantener condiciones normales de funcionamiento. Finalmente, toda organización debe estar preparada para recuperar la actividad y garantizar continuidad operativa en el menor tiempo posible. A esta realidad se añade un aspecto frecuentemente olvidado. Los efectos de cualquier incidencia no afectan por igual a todas las personas. Un mismo fallo tecnológico puede tener consecuencias diferentes para un usuario con plena autonomía funcional que para una persona con movilidad reducida, necesidades especiales de apoyo o limitaciones temporales que dependan de determinados sistemas automatizados para acceder, desplazarse o abandonar una instalación con seguridad. La incorporación de “nuevas tecnologías” constituye una evolución necesaria e irreversible. Pero innovar no significa únicamente incorporar herramientas cada vez más sofisticadas. Significa también comprender que toda tecnología genera nuevas formas de vulnerabilidad que deben ser anticipadas, gestionadas y controladas adecuadamente. En esta nueva era digital la seguridad ya no consiste únicamente en proteger instalaciones deportivas frente a riesgos visibles. Consiste también en garantizar que la actividad pueda mantenerse o recuperarse cuando los sistemas tecnológicos fallan y que todas las personas, independientemente de sus capacidades o limitaciones funcionales, puedan desarrollar su actividad en condiciones adecuadas de seguridad. La gestión de las instalaciones municipales en España avanza constantemente para prestar un mejor servicio social a los habitantes de nuestra localidades grandes, medianas y pequeñas, y lo hace gracias al permanente esfuerzo de los profesionales del sector, de su formación continuada, y de nuevos procedimientos, sistemas y “herramientas” de gestión, siendo entre estas últimas las que se ha dado en llamar: “nuevas tecnologías”. Pero estas, siendo en muchos casos esenciales, tienen vulnerabilidades que es necesario tener en cuenta y no incurrir en una dependencia total que, si en un momento fallan, la gestión deportiva o parte de ella, se vea colapsada. Por ello, en el deporte en la era digital, bienvenidas las “nuevas tecnologías”, pero tratando de tener alternativas para el caso de que, en un momento determinado, puedan fallar. El “apagón eléctrico” del 28 de abril de 2025, fue un aviso que conviene no olvidar, porque las “nuevas tecnologías” tienen tres pilares esenciales para su funcionamiento: Electricidad que las alimenta. Telecomunicaciones que las conectan. Informática e IA que las permiten procesar datos y tomar decisiones. Basta con que falle uno solo de esos tres pilares para que las “nuevas tecnologías” dejen de prestar los servicios para los que fueron concebidas. Y cuanto mayor es la dependencia de una sociedad respecto de esas tecnologías mayor es la vulnerabilidad de dicha sociedad. José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
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